Injerto de pelo al mejor precio
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¿Qué es la alopecia?

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Hablar de la alopecia -o calvicie- como algo único es simplificar en exceso la realidad, ya que podemos afirmar que son muchos los tipos de alopecia que existen, ya sea por sus causas, por sus manifestaciones externas e, incluso, por los distintos tratamientos necesarios para paliarlas. 

En todo caso, todas esas variedades de alopecia que en la realidad se dan tienen un factor en común: la pérdida anormal del cabello. Pero a partir de ese hecho, que como hemos dicho define a la alopecia, todos los demás factores difieren unos de otros y dan lugar a varias clasificaciones que más adelante veremos.

Por tanto, el primer paso para intentar solucionar la alopecia es saber a qué tipo nos enfrentamos. Y es que hablar de la alopecia o calvicie como una enfermedad no es correcto; al menos, no lo es en todos los casos. En un tanto por ciento muy elevado de los casos, la calvicie se debe a causas normales y a un natural proceso de envejecimiento y del paso del tiempo.

Ello no significa, sin embargo, que aún siendo la alopecia fruto de un proceso natural no se puedan hallar remedios y formas de solucionarla. En otros supuestos, dependerá de las causas que hayan originado la calvicie y de las circunstancias personales de cada paciente el determinar el tratamiento más adecuado.

¿Cuándo podemos hablar de alopecia?

Tampoco hay criterios precisos y universalmente válidos para saber si estamos, o no, en presencia de un caso de alopecia. 

Y es que la realidad nos muestra que todas las personas sufren pérdida de cabello todos los días; pérdidas que se acentúan en determinadas épocas del año por ejemplo. Se estima que una persona puede perder entre 50 y 100 cabellos diariamente y, sin embargo, eso no implica que se dé un supuesto de calvicie.

Esta circunstancia se debe a que el pelo también tiene su ciclo vital y pasa por diferentes fases de crecimiento hasta que, después de un tiempo, cae de forma natural para dar paso a otro cabello nuevo que lo sustituye.

Por consiguiente, podemos afirmar, en líneas muy generales, que la pérdida de hasta 100 cabellos al día es algo normal y que responde a un proceso natural del pelo. Si la caída es superior a ese número -a 120 cabellos diarios según otros criterios- debemos ponernos en alerta y preocuparnos en averiguar si estamos ante un principio de alopecia o si dicha pérdida se debe a otras razones.

La alopecia se da, por tanto, cuando el proceso de generación de nuevos cabellos no es suficiente para reemplazar todos aquellos que se van perdiendo. 

De todas formas, debemos nuevamente advertir de que no estamos ante criterios absolutos: si la pérdida se produce en una zona muy localizada (y no en general) haría falta una cantidad mucho menor de cabellos caídos para considerar que estamos ante un caso de alopecia -alopecia areata, por ejemplo-.

Lo mejor es, sin duda, acudir a su especialista ante cualquier duda que se tenga a respecto. Teniendo en cuenta, sobre todo, que en muchos casos el tiempo juega en nuestra contra y que cuanto antes se determine el problema y se aplique el tratamiento, más rápida y eficaz será la solución.

La importancia de un cabello sano

La primera razón que se nos viene a la cabeza para lucir un cabello sano es, sin duda, el factor estético. Tener un pelo denso, bonito y fuerte se asocia, irremediablemente, con un aspecto juvenil y más saludable, más vital.

Por contra, un cabello con poca densidad, con una apariencia más frágil y menos vigoroso viene asociado con la vejez y le da a la persona que lo padece un aspecto más envejecido.

Las implicaciones emocionales y psicológicas que pueden producir este hecho están claras: una menor autoestima y una disminución de seguridad en sí mismo que pueden tener implicaciones negativas en el ámbito social, laboral y personal. 

Y aún siendo muy importante, no debemos detenernos simplemente en las consecuencias  estéticas de la alopecia y debemos ir más allá, ya que una caída anormal del cabello puede ser síntoma de otras enfermedades o procesos patológicos importantes y a los que debemos prestarle toda la atención necesaria. 

Es por ello fundamental reiterar nuestra anterior recomendación: ante cualquier síntoma de pérdida de pelo que esté fuera de lo normal, lo más aconsejable es acudir al especialista médico correspondiente y despejar así cualquier duda sobre el estado de nuestro cabello y nuestra salud. 

Clases de alopecia

Ya hemos afirmado en repetidas ocasiones que no hay un solo tipo de alopecia con los mismos patrones y los mismos síntomas en todas las personas. Por contra, son muchos y muy variados los criterios que nos pueden ayudar a clasificar las distintas manifestaciones que la alopecia puede tener.

Así, por ejemplo, en función del lugar en el que se dé, podemos hablar de una alopecia en  una zona concreta como la barba, en la cabeza, en las cejas, etc., o bien generalizada por todo el cuerpo. 

Según las causas, la calvicie puede deberse a factores genéticos hereditarios, enfermedades infecciosas, situaciones de estrés, mala alimentación o tratamientos con quimioterapia entre otras muchas.

El diagnóstico

Una vez constatada la pérdida anormal del pelo, el siguiente paso es acudir a un especialista para que determine cuál puede ser la causa de la misma. 

El médico le examinará y comprobará si sufre en la piel algún otro tipo de alteraciones cutáneas y le preguntará sobre su estado de salud, sobre las enfermedades que haya podido padecer recientemente, sobre sus hábitos alimenticios o sobre los medicamentos que haya estado tomando en los últimos tiempos.

Asimismo, podrá pedir la realización de otros exámenes clínicos -como un análisis de sangre- para determinar si las causas de la alopecia pueden tener un origen hormonal o en un estado de anemia del paciente. 

Tampoco es inusual que el facultativo pueda precisar de un examen dermatológico del cuero cabelludo. En este examen se constatarán características del cabello del paciente, tales como grosor, estructura, densidad, fuerza con la que están arraigados, etc.

Una vez realizados todos los exámenes que estime pertinentes, el especialista dará un diagnóstico sobre la causa de la alopecia y, a partir de éste, determinará el tratamiento más adecuado.

Tratamientos contra la alopecia

Fármacos

En muchos casos, bastará con atajar la causa que ha ocasionado la caída del cabello para que el problema de la alopecia se solucione. Así, si el desencadenante ha sido una mala alimentación, en la mayoría de los supuestos bastará con una dieta más equilibrada y con los nutrientes y elementos necesarios para que el cabello vuelva a su estado normal.

Y lo mismo se puede decir cuando es el estrés la causa principal de la alopecia: una vez que el paciente supere ese estado, el pelo volverá a crecer a su ritmo habitual. Situación semejante nos encontremos en las alopecias debidas a la ingesta de determinado medicamento: cuando se suspende su administración, el cabello retorna a su ciclo normal.

Sin embargo, existen otras circunstancias que implican un tratamiento específico para la solución de la calvicie. Tratamientos que pueden ser de muy variada naturaleza.

Por un lado podemos encontrarnos los medicamentos contra la alopecia que, en los últimos años han alcanzado un alto nivel de resultados positivos. Estos medicamentos, basándose en diversos principios activos y bajo distintas presentaciones comerciales -Minoxidil, Alfatradiol, Rogaine, Finasteride, Ketoconazol, Dudasteride, etc.-, están consiguiendo un alto porcentaje de éxito a la hora de frenar la caída del cabello. 

Además, en muchos de los casos, también logran que el cabello que permanece tenga un mayor grosor y fortaleza. 

Otros tratamientos

Junto con los medicamentos contra la alopecia también coexisten otros tratamientos, cada uno de los cuales tiene su función, aunque también es importante resaltar que no todos tienen el mismo porcentaje de éxito ni todos son aplicables a cualquier paciente. 

Así, por ejemplo, podemos encontrarnos tratamientos con células madre, con plasma rico en plaquetas, fototerapia con láser, bioestimulación capilar, estrolmaterapia, carboxiterapia capilar y un largo etcétera. 

El injerto capilar

Pero sin duda ninguna, el tratamiento que en un mayor número de casos es exitoso contra la alopecia es el injerto capilar, del que trataremos con más detenimiento y en todas sus facetas en otros artículos de Injertosdepelo.com

Básicamente, y en líneas muy generales, el injerto capilar consiste en extraer unidades foliculares de unas determinadas zonas del paciente (llamadas zonas donantes) para injertarlas en aquellas áreas despobladas en las que la alopecia se ha hecho más evidente o donde ha tenido más consecuencias (áreas receptoras).

El cabello injertado conservará de este modo la información genética y, por lo tanto, no estará sujeto a la acción de la alopecia, creciendo y desarrollándose de la misma forma que lo haría en el lugar de origen.

¿Se puede prevenir la alopecia?

Sí y no. Determinados tipos de alopecia, como la alopecia areata o la androgenética que tiene factores hereditarios, no se pueden prevenir. En estos casos, el injerto capilar es prácticamente la única solución posible a la misma.

Sin embargo, una alimentación sana y equilibrada, un estilo de vida saludable, sin estrés y una buena higiene capilar sí pueden contribuir a evitar determinados tipos de alopecia o, en todo caso, que estos tengan menor repercusión y se retrasen sus efectos.

Lógicamente, el tipo de cabello que cada persona tenga -grosor, densidad, raza, etc.- también influirá en cómo le afecte la alopecia. Por ello, no se puede hablar de tratamiento, ni de prevención, en términos generales: lo correcto es que acuda a su especialista y que éste le haga los exámenes oportunos y determine en su caso personal y con sus condiciones particulares la mejor forma de actuar ante la caída del cabello.